escuchando la canción de su vida, sabía que no era un espacio especial de redención, pero quería que fuese uno, que fuese un lugar lleno de nuevas esperanzas, de esas que había perdido hace tanto tiempo.
Soñaba encontrarse soñando, pero el sueño terminó mucho antes de que siquiera imaginara que algún día podría existir...
Y es que en esos libros llenos de vida, sólo encontraba espacios en blanco, no comprendía entonces que era necesario llenarlos con palabras que aún no acordamos, con palabras que inventaría al vivir.
Era otoño, pero parecía un verano, de esos intensos en los que el sol te quema las ideas, en los que es posible nadar en la imaginación, sin mucho esfuerzo... era uno de esos otoños llenos de colores cálidos que te hacen recordar vitalidades que encontraste en ojos ajenos alguna vez...
Y ella seguía esperando, esperando y esperando... en la espera se cansó, se hartó, se llenó de ira resignada, imposible de redimir...
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